• Mié. Abr 22nd, 2026

ESPECIAL || Venezuela: Vanguardia Ecosocialista y Refugio de la Biodiversidad Global

porKaylib Maita

Abr 22, 2026

Caracas, Venezuela. – En el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Madre Tierra, Venezuela se reafirma no solo como un territorio de incalculable riqueza natural, sino como el bastión político y ético de la preservación ambiental en la región.

Bajo la premisa del Quinto Objetivo Histórico del Plan de la Patria, el Estado venezolano consolida un modelo de desarrollo que prioriza la vida sobre el capital, entendiendo que la salvación de la especie humana depende estrictamente de la protección de nuestros ecosistemas.

«Estamos reivindicando los deseos del padre Simón Bolívar, un modelo que sabemos que hoy amenaza la existencia de los seres humanos, que hoy nos amenaza como especie». Delcy Rodríguez, Presidenta Encargada.

Un compromiso histórico con la Pachamama

El Quinto Objetivo Histórico, es una filosofía de Estado que busca la construcción de un modelo económico productivo ecosocialista. Venezuela, consciente de su rol como país megadiverso, se sitúa entre las diez naciones con mayor biodiversidad del planeta, una responsabilidad que trasciende fronteras.

Nuestra geografía alberga una diversidad biológica que nos posiciona en el puesto 10 a nivel mundial en variedad de anfibios y en el sexto lugar en diversidad de aves. Esta riqueza biológica convierte al territorio nacional en un santuario de investigación estratégica y en un objetivo de protección permanente frente a las amenazas del cambio climático.

Al respecto, el diputado Oliver Rivas, presidente de la Comisión Permanente de Ecosocialismo de la Asamblea Nacional, destaca que la clave de este modelo es el protagonismo popular:

«Creo que la manera de lograrlo […] es involucrando masivamente al pueblo venezolano, a la gente, en la tarea de la gestión ambiental, de la preservación del ambiente».

Rivas subraya que esta visión retoma la doctrina bolivariana a través del Plan Chuquisaca, el cual emula el decreto del Libertador de 1825:

«[El Plan Chuquisaca] tiene una altísima meta de sembrar 10 millones de árboles y que recrea algo tan hermoso como es la doctrina bolivariana […] cuando asumió como política de Estado de la naciente independencia continental la reforestación de bosques, el cuidado de los suelos y de las aguas frente a lo que había sido la expoliación colonial».

De la Misión Árbol a «Un Árbol, un Estudiante»

La política forestal venezolana ha transitado un camino de maduración profunda. Lo que nació en 2006 como la Misión Árbol, una iniciativa del Comandante Hugo Chávez para recuperar espacios degradados, ha evolucionado hacia programas de sensibilización directa como el plan «Un Árbol, un Estudiante».

Este programa busca vincular el proceso educativo con la praxis ecológica. El diputado Rivas señala que esta formación no es un accesorio, sino un eje transversal del nuevo ciudadano:

«Es parte del proceso educativo porque, como decía el Presidente Maduro: quien siempre siembra un árbol no vuelve a ser el mismo, se está transformando a sí mismo o a sí misma. Efectivamente, la siembra tiene que ver con cómo entendemos el mundo, la vida en general».

Guardianes de las aguas y soberanía científica

La soberanía ambiental de Venezuela se sostiene sobre los hombros de más de 10.000 guardaparques, pero también sobre métodos ancestrales de conservación.

El diputado Rivas resalta la importancia de la «siembra de agua», una técnica para proteger las cuencas y ríos priorizando especies que aportan alimentos y medicinas:

«Es una costumbre ancestral que tiene que ver con poder proteger los ríos, pero también poder aprovechar la humedad a través de la siembra en las cabeceras, en las orillas de los ríos, de los lagos, de las cuencas; en fin, todo lo que es la protección hidrográfica».

Esta integración de saberes busca que el sistema educativo incorpore la educación ambiental de forma integral. Rivas ejemplifica este cambio pedagógico:
«Qué hermoso sería, por ejemplo, que pudiéramos estudiar química entendiendo cuál es el impacto del gas metano o el dióxido de carbono en los gases de efecto invernadero, en el calentamiento global, en la crisis climática y en el cambio climático».

El desafío de la supervivencia

Venezuela no solo celebra a la Tierra; la defiende. Con un sistema de áreas protegidas que abarca gran parte del territorio nacional, el país se erige como un refugio de biodiversidad ante el colapso ambiental global.

La integración del pueblo en la gestión ambiental y la educación ambiental obligatoria son las herramientas con las que la República Bolivariana de Venezuela dice presente en la lucha por la vida. Como concluye el diputado Rivas, este es «un proceso muy amplio de cambio cultural» que posiciona a la nación como una «vanguardia sin duda en todo el mundo».

Prensa Presidencial / Kaylib Maita