• Sáb. Sep 5th, 2026

ESPECIAL || De las aulas al Valle de Bendiciones: Juventud que cultiva el futuro en Caricuao

porIrmary Diaz

Sep 5, 2026

Caracas, Venezuela. El Centro de Formación y Producción Agropecuaria «Valle de Beraca», ubicado en la Comuna Zoológico UD3-CC2, integra a 56 jóvenes brigadistas que impulsan la soberanía alimentaria de más de 5 mil familias, de cara a la segunda Consulta Popular Nacional.

Con el propósito de dar a conocer las capacidades del venezolano, nos trasladamos al corazón de Caricuao, donde el asfalto de la ciudad suele imponerse sobre la naturaleza, se escucha el sonido constante de los picos, las palas y las voces de la juventud agricultora. Para una personas ajena al lugar el sonido carecería de sentido; pero, en el caso de Denis Rizzo, de 24 años, es el primer acorde de una sinfonía de producción agro-urbana.

«En los primeros siete días, los pollitos ni siquiera saben comer», explicó Denis con la destreza de quien lleva siete años dedicado a la tierra y al criadero en la Comuna Zoológico UD3-CC2. «Ese sonido del papel los estimula. Entre todos empiezan a picotear, se motivan unos a otros y aprenden a alimentarse».

Denis forma parte de los 56 jóvenes brigadistas del Centro de Formación y Producción Agropecuaria Joven «Valle de Beraca», un espacio que no solo abastece a familias del sector a precios justos, a través de su red de distribución comunal y su cava cuarto con capacidad para 5 toneladas de proteína, sino que también sirve de termómetro para la organización popular en esta “Venezuela que Renace”.

En este territorio, la producción se entrelaza con el ejercicio democrático, preparándose activamente para la segunda Consulta Popular Nacional del próximo 18 de octubre, jornada que dispondrá de 11.412 centros de votación en el país.

Ciencia, paciencia y proteína soberana

En «Valle de Beraca», la intuición agrícola se complementa con el rigor técnico. Denis maneja actualmente un lote de 3 mil pollos de engorde con una tasa de mortalidad extraordinariamente baja, de apenas 2,6% a 2,7%. Conoce al detalle cada etapa: desde el control estricto de temperatura (entre 27 y 28 °C), la administración de ciclos de luz para el descanso de las aves, hasta los protocolos de bioseguridad que exigen el uso de cal en pediluvios a la entrada de los galpones.

A pocos metros, su compañero Jhon Rizzo, con seis años de experiencia, lidera el área de gallinas ponedoras junto a tres jóvenes más. Con un plantel de mil 300 gallinas de la raza ISA Brown, logran una tasa de efectividad en la postura del 95%, traduciéndose en una recolección diaria de hasta cinco cartones de huevos (unos 30 cartones semanales).

«Nuestra rutina empieza a las 8:00 de la mañana. Primero verificamos la seguridad del espacio y luego alimentamos a las aves con una ración exacta de 110 a 115 gramos diarios por gallina. A las 11:00 a.m. y a las 3:00 p.m. hacemos la recolección y selección de huevos», detalló Jhon, reflejando la disciplina de la juventud que ha encontrado en el campo urbano una vocación de vida.

Semillas y resistencia climática

El impacto de “Valle de Beraca” trasciende la proteína animal. En el área del vivero, uno de los formadores de la juventud productora de apellido Rivas, guía a un grupo heterogéneo cuyas edades van desde un niño de 10 años hasta jóvenes de 21. Allí la producción es totalmente autosustentable: El abono orgánico se elabora procesando la gallinaza de los propios galpones junto al humus extraído de sus lombricarios.

En mesas organopónicas crecen plántulas de tomate, cebollín, cilantro, berenjena, así como rubros medicinales, frutales y ornamentales para el Plan «Venezuela Renace». Además, los jóvenes han desarrollado una conciencia ambiental ante el impacto del cambio climático.

«Los muchachos adaptaron el espacio frente al fenómeno del Súper Niño», destacó

«Utilizan mallas de sombra y riego controlado para aclimatar las plantas antes de su trasplante definitivo. Tienen una visión técnica real para asegurar la producción», precisó Rivas.

Proyectos de vida y sus raíces

Para la juventud de Caricuao, este espacio agro-urbano representa también una alternativa frente a la rutina citadina y un complemento a sus aspiraciones académicas.

Paola Pantoja, con tan solo 17 años, es la responsable del criadero de cerdos, una unidad con capacidad para albergar a 120 ejemplares distribuidos en seis naves según su etapa de crecimiento y salud.

«A punto de iniciar la vida adulta, para nosotros es clave formarnos en otros oficios además de ir a la universidad», compartió Paola con entusiasmo. «Siempre me ha gustado la vida de granja. He visto cómo este lugar ha crecido con el tiempo y me llena de orgullo ser parte de esto».

Entre el cacareo de las aves, el olor a tierra fértil y el trabajo coordinado de decenas de manos jóvenes, «Valle de Beraca» demuestra que la producción comunitaria no es solo una estrategia de abastecimiento, sino un mecanismo de formación humana y sentido de pertenencia en los barrios de Caracas, además de un impulso para los 14 motores de la Agenda Económica Bolivariana.

“Valle de bendiciones”

Es un mensaje devocional que está representado en el nombre que se le otorgó a esta comunidad: Valle de Beraca; un lugar mencionado en la Biblia (en el libro de 2 Crónicas 20:26) cuyo nombre en hebreo significa «Valle de la Bendición».

Es por ello que se le dio este nombre tan colmado de fe a esta zona agroproductiva; porque es el símbolo de cómo Dios puede convertir un momento de prueba o dificultad en un motivo de gratitud y victoria para transformar los espacios venezolanos en el renacer de la esperanza.

Prensa Presidencial/ Irmary Díaz