La Guaira, Venezuela. – En el sector Palmar Este, parroquia Caraballeda, sobre la avenida principal Costanera, en la zona conocida como OPPPE 32 Perla 1, la reconstrucción no solo se mide en paredes rehabilitadas, también se mide en negocios que se reactivan.
Ahí, ocho emprendedores de la propia comunidad recibieron financiamiento a través del Banco Digital de los Trabajadores para recuperar lo que el sismo del 24 de junio les arrebató, panaderías, barberías, servicios de manicura y pedicura que antes dependían casi por completo del movimiento turístico de la zona.
Un negocio familiar que no se detuvo
David Velázquez es parte de ese esfuerzo familiar, su negocio de venta de sopa, que comenzó con una sola moto y hoy recorre el estado en una trimoto, estuvo paralizado tras el sismo. Cuenta que el proceso para acceder al crédito fue más rápido de lo que esperaba, con representantes del banco tocando puerta por puerta para identificar a los microempresarios de la zona.

Reconoce, sin embargo, que la recuperación no es solo económica, «psicológicamente estamos vulnerable, porque cualquier cosa que pase, cualquier temblor, uno está asustado», aunque insiste en que la comunidad sigue adelante, un día tras otro.
Volver a atender desde casa
Clarimar Espinoza, manicurista y estilista, también recibió apoyo del BDT, con el que repuso herramientas y equipos dañados durante el sismo. Hoy atiende a sus clientas desde su propia casa, luego de que buena parte de sus locales vecinos, junto con buena parte de su clientela, se perdieran durante el terremoto. Su mensaje va más allá de lo material, «apóyense entre ustedes mismos, sin el apoyo mutuo no hay nada».
Una madre, una hija y un mismo alivio
Perla del Valle Valido representa a la comunidad desde otro lugar, el de madre y vecina que vio caer edificios completos alrededor de su hogar. Recuerda la salida del polvo y el humo tras el sismo, y el trabajo posterior de rehabilitación de las áreas comunes, con reposición de agua, energía y demolición controlada de las estructuras que ya habían colapsado.
Para ella, el momento más emotivo llegó cuando su hija, manicurista, pudo reponer la máquina que se le dañó gracias al crédito gestionado con el banco, «ella brincó, porque ya no tenía cómo invertir». Sobre lo que significa Venezuela Renace, lo resume, «es empezar de nuevo, pero para uno empezar de nuevo siempre tiene que tener un apoyo».

Una comunidad que vuelve a levantarse
Entre reparaciones de paredes, impermeabilización y la recuperación de los servicios básicos, la comunidad reporta que buena parte de las viviendas quedó atendida en apenas quince días. Se trata de un sector donde conviven distintas generaciones, con una veintena de familias que suman en total 91 personas, entre ellas 23 niños y 9 adolescentes.
Hoy, con los créditos ya invertidos en máquinas, mesas de trabajo y herramientas, los emprendimientos de esta comunidad de La Guaira intentan recuperar, junto a las estructuras, el sustento diario de quienes dependen del turismo para salir adelante. Un paso más dentro del despliegue del Plan Venezuela Renace en distintas comunidades del país.
Prensa Presidencial / Kaylib Maita
