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ESPECIAL || 13A: La gesta que transformó la Constitución en escudo popular

porIrmary Diaz

Abr 13, 2026

Caracas, Venezuela. – A 24 años de los sucesos de abril de 2002, la historia venezolana nos ofrece una oportunidad invaluable para la reflexión y el reencuentro. Más allá de los acontecimientos políticos de ese entonces, el 13 de abril se erige como un hito donde la organización popular y la institucionalidad convergieron para definir el rumbo del país en el siglo XXI.

Dentro de los acontecimientos históricos, el 11 de abril del 2002, en Venezuela, se dio el golpe de Estado que separó al comandante Hugo Chávez unas 48 horas del poder, que más allá de pretender terminar con la Revolución Bolivariana, se evidenció cómo el pueblo bolivariano protagonizó una gesta popular por el regreso al poder de Hugo Chávez, quien marcaría para siempre el devenir histórico de la Revolución Bolivariana y el futuro político de la Nación.

Los momentos vividos entre el 11 y el 13 de abril del 2002 formaron parte de una parte real de una narrativa que definía la literatura latinoamericana de mediados de siglo XX, ya que cuando se consumó el golpe de Estado que inició en Venezuela el 11 de abril, con la Masacre de Puente Llaguno, y la posterior juramentación presidencial del titular de Fedecámaras (gremio empresarial), Pedro Carmona Estanga.

Para el sábado 13 de abril, desde tempranas horas de la mañana el pueblo revolucionario inició protestas en todo el país exigiendo el retorno del mandatario constitucional que permanecía secuestrado por factores golpistas en la base militar de la Isla de La Orchila.

Al respecto, Samadhi Romero, coordinadora de la Red de Mujeres del Movimiento Somos Venezuela, ofreció una entrevista a Prensa Presidencial, para dar su punto de vista en relación a los acontecimientos de abril del 2002 y explicar la relación entre el pueblo, la institución y el marco legal tras el suceso de los días 11, 12 y 13.

En este sentido, Romero manifestó que la analogía entre estos tres elementos sufrió una transformación radical antes del mes de abril; ya que «el marco legal era percibido por las élites como un corsé para frenar cambios; pero, luego de los sucesos del 11, 12 y 13, se convirtió en un escudo popular, por la respuesta del 13 de abril, la cual reveló que la verdad institucional no es un edificio, sino un vehículo entre el pueblo y su Constitución».

Asimismo, indicó que esta gesta popular hizo que la «Unión Cívico-Militar» se consolidara como la nueva columna vertebral de la institución; rompiendo así con la doctrina de seguridad nacional que «separaba al soldado del ciudadano».

Restitución del hilo constitucional

En este sentido, es importante destacar que, a diferencia de otros movimientos de masas en la región, la movilización del 13 de abril no debe leerse bajo el lente de la confrontación civil, sino como un acto de restitución del hilo constitucional; por lo que, la ciudadanía que se volcó a las calles y a las guarniciones militares no buscando la aniquilación del adversario, sino la vigencia de la Carta Magna.

Mediante la «Unión Cívico- Militar» este episodio consolidó la idea de que la estabilidad del Estado no reside en el poder de las armas, sino en el reconocimiento mutuo entre el pueblo y sus instituciones bajo un marco legal preestablecido.

Paz y diálogo como base para la estabilidad nacional

En este contexto, el siglo XXI ha demostrado que el camino de la fuerza y el desconocimiento es insostenible, en vista que los episodios de violencia política solo profundizan las brechas sociales y detienen el desarrollo económico.

Es por ello, que los hechos vividos en la actualidad enseñan a cada uno de los venezolanos que las soluciones extra constitucionales dejan heridas profundas, pero que contribuyen a la reflexión sobre aquel 11,12 y 13 de abril del 2002.

Por otra parte, al conmemorar esta fecha, el mensaje central en este nuevo momento político de Venezuela, debe ser la reconciliación, la construcción de una Nación próspera, como lo ha reiterado en diferentes ocasiones la presidenta encargada de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez.

Por tanto, la joven política Samadhi Romero, subrayó en cuanto a la soberanía popular, y ¿cómo influyó la gesta popular el 13 de abril en la definición del rumbo político de Venezuela para el siglo XXI, sumado al llamado del reencuentro y el perdón en este nuevo momento político?, que «el 13 de abril no fue solo un reto al poder, fue el bautismo del fuego, la soberanía popular del nuevo siglo, porque ese día se definió que el rumbo a Venezuela no sería tutelado por las fuerzas extremistas ni élites tradicionales, sino el sello del carácter participativo y protagónico de la democracia venezolana».

A su vez, aseveró con profundo sentimiento, que «sin el 13 de abril no existirían las comunas y los movimientos sociales con el peso que tienen hoy en día».

Reencuentro y perdón

En este contexto, es relevante acotar que, después de todos acontecimientos complejos que ha atravesado el país, la Mandataria Encargada ha impulsado este nuevo momento político centrado en el «reencuentro y perdón»; marcado por la promulgación de la Ley de Amnistía para la Convivencia en febrero del presente año.

Este proceso busca superar la polarización, fomentando el diálogo nacional y la reconciliación entre los diversos sectores del país, a través del «saber pedir perdón y saber recibir perdón», y de esta manera dar un «alto» al odio y el extremismo.

Por tanto, la Coordinadora de la Red de Mujeres del Movimiento Somos Venezuela, manifestó en relación al «reencuentro y el perdón», ¿cuál es el objetivo político de la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, en base a la polarización existente, y de qué manera tributa a lograr la reconciliación nacional?

En esta línea, Romero señaló que esta legislación «no debe entenderse como impunidad, sino como una conciencia política por el bienestar del pueblo, porque su objetivo es desarmar el conflicto desde su raíz emocional y política, para de esta manera, neutralizar la justificación del odio que alimenta la polarización».

Aunado a ello, justificó que la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, de la mano del Programa para la Convivencia Democrática y la Paz, tiene el objetivo central de consolidar la estabilidad política, social y económica de Venezuela, a través de un plan basado en el diálogo nacional, la reconciliación y el reconocimiento plural.

Para finalizar, Romero destacó que «hoy es un momento histórico en la política, hoy, en el año 2026», en visita que el llamado es al reencuentro, y esto es una evolución de aquella gesta histórica del 13 de abril que «nos enseñó que el pueblo puede recuperar el poder; pero el presente nos enseña que para mantenerlo y preservarlo se necesita de la estabilidad y el perdón que no se presenta como debilidad sino como la expedición de la soberanía».

Prensa Presidencial/ Irmary Díaz