Caracas, Venezuela. – El Gobierno Bolivariano materializó este martes el sueño de 20 familias en la parroquia El Recreo, con la entrega formal de viviendas y títulos de propiedad en el urbanismo Waraira Repano. Entre la alegría colectiva destaca Alexa Castro, una niña para quien esta entrega no es solo un acto de justicia social, sino el comienzo de una gran aventura en un hogar propio.
«Me siento muy feliz por mi nueva casa porque me queda cerca de mi colegio y, bueno, me siento muy feliz y tengo un parque para jugar y nunca aburrirme. Tengo demasiados amigos con qué jugar y vecinos. A Delcy, ¡gracias por darme esta casa! ¡Vengan!», exclamó la pequeña con la naturalidad de quien sabe que su hogar es un lugar seguro.
Este testimonio es el reflejo de una política que pone siempre al ser humano en el centro de todas sus acciones.
El diseño de estos espacios no solo contempla el techo digno, sino el entorno vital: la cercanía al centro de estudios y la seguridad del área recreativa. Aquí, la paz se construye con hechos de amor y cercanía, garantizando que el alivio y la esperanza lleguen a cada familia.
Señora Iris y su perseverancia de un hogar
Detrás de cada llave entregada hay una historia de esperanza y una memoria que se remonta a más de una década. La señora Iris Isabel Quintana, quien hoy se desempeña como vocera del Circuito Comunal Corazón de Waraira, es el ejemplo de que la Revolución Bolivariana es un compromiso de largo aliento.
Su historia de espera personal coincide con la historia misma de este plan social, que nació hace 15 años con la misión de transformar la realidad habitacional del país. Tras un período de constancia la puerta de su hogar se abrió, no solo para ella, sino para proteger a tres generaciones: su padre, su esposo y sus hijos.
«Me siento, primeramente, agradecida con Dios porque estoy recibiendo la llave de mi casa para darle un hogar digno a mi hija, a mi papá, a mi esposo, a mis dos hijos. Crean en la Revolución, que sí se puede. Es realidad, señores, no pierdan la fe», relata Iris con la voz entrecortada por la emoción, reafirmando que la paciencia ha rendido sus frutos en justicia social.
Este logro familiar se enmarca en una visión de país que abraza la cooperación profesional y técnica para sumar capacidades que protejan la salud y la vida de la familia venezolana. Es el testimonio de que la paz y el bienestar se construyen con hechos de amor y cercanía en cada comunidad.
Para Richard José Castro, esposo de Iris, esta consolidación es definitiva: «Sin palabras. Enamorado de este clima y aquí pasaremos nuestros años que nos quedan de vida».
Waraira Repano: El renacer del espíritu comunal
El Urbanismo Waraira Repano es el epicentro del Circuito Comunal Corazón de Waraira, una estructura de base que agrupa a cinco comunidades: Madre de la Patria, Las Palmas, El Progreso, La Salle y Los Caobos.
Esta red de organización popular atiende a 3.451 familias y 6.400 personas, demostrando que la acción comunal es un puente de paz y dignidad. Es el testimonio de un pueblo que recupera su fuerza y fortalece su presencia en cada rincón del país, trabajando de la mano para hacer a las comunidades más fuertes ante cualquier adversidad.
5 Millones y contando
El caso de Maripérez se suma a la gran estadística de justicia social que hoy exhibe Venezuela. Con la entrega de estos hogares, el Gobierno Nacional reafirma su meta histórica de superar los 5 millones de viviendas entregadas desde el año 2011.
Esta gestión exalta el compromiso de quienes hacen del servicio su camino de vida para el bienestar común. Al caer la tarde en Maripérez, mientras Alexa juega en su nuevo parque, queda claro que cada edificio levantado es una muestra de soberanía y un compromiso mutuo de caminar juntos por el pueblo.