Altamira, estado Miranda. – Entre el polvo y el andamio, la reconstrucción no avanza solo con planos, sino con manos. En las viviendas que el sismo sacudió, el personal de la construcción levanta paredes codo a codo con quienes habitan el lugar, en una alianza que la presidenta de la República Bolivariana de Venezuela, Delcy Rodríguez, resumió al recordar que la respuesta inicial nació de la gente organizada, los bomberos, el personal de salud y los propios vecinos.

El proceso exige técnica, pero sobre todo confianza
Los vecinos abren las puertas de sus hogares, trasladan sus pertenencias y enseñan las heridas de su casa, la grieta exacta, la esquina que cedió, el crujido de la noche.

Ángel Prieto, trabajador de la construcción, conoce bien esa confianza desde el otro lado, cuenta que apenas sintió dos réplicas esta semana estando en su propia casa, lo primero que le vino a la mente fue el conjunto donde trabaja, las paredes que aún están débiles y el esfuerzo por rehabilitarlas. Su esposa, recuerda, solo le pidió cuidarse, porque nunca se sabe del siguiente temblor, aunque con fe en que todo saldría bien.
Esa misma confianza la sostiene Héctor Torres, propietario del edificio Marco Aurelio, en la avenida Sur de Altamira, quien vivió el sismo entre baldosas que volaban y paredes que se cuarteaban, y para quien salir con vida de ese hecho tiene un solo nombre, renacer. Torres Serrano dice que la palabra Venezuela Renace no se le va a olvidar y que seguirá contándola a quien quiera escucharla.

Parte de esa fuerza de trabajo llega hoy formada bajo el Programa Nacional de Formación para Trabajadores de la Construcción, una iniciativa articulada entre distintos ministerios, el Inces y el Plan Venezuela Renace para profesionalizar oficios como la plomería, la albañilería y la electricidad, e incorporar a más manos a la recuperación de las zonas afectadas.
Entre quienes ya forman parte de esas cuadrillas está Leonel Jaimes, de apenas 21 años, quien lleva poco más de dos semanas trabajando en este edificio.
Jaimes cuenta que lo que más lo ha marcado es la amabilidad de los vecinos, que sin deberle nada a los trabajadores igual comparten con ellos el café de la mañana o la comida del día, un gesto que dice haberle enseñado a no juzgar a nadie por las apariencias. Para él, ver el trabajo avanzar por encima de cualquier diferencia política es la mejor muestra de que la unión, cuando es genuina, no distingue partidos.

La tarea no se limita a despejar terreno
A través del Plan Despeje Digno y Seguro, equipos locales, técnicos internacionales y especialistas de las Naciones Unidas avanzan en el retiro de escombros. Como señaló la Presidenta durante su balance, «esos escombros no son simplemente materiales que hay que retirar, allí estuvieron hogares, recuerdos y la historia entera de una familia».
Ese respeto por lo que cada obra representa lo resume también Ángel Prieto, quien entre los almuerzos compartidos con las familias del edificio dice haberse quedado con un aprendizaje que le tocó el corazón, «reparar el hogar de una familia que no era la suya».
«El futuro está delante de nosotros y nos pertenece», afirmó la jefa de Estado, Delcy Rodríguez, al cierre de su balance, una certeza que en cada casa, edificio y espacio reconstruido adquiere una forma palpable, la posibilidad de volver a habitar un hogar seguro.
Prensa Presidencial / Kaylib Maita
